Nicolás Veracierta recomienda: Sitges 50 – Parte III

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El Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges cumple 50 años. De diez en diez. Brevemente, y de diez en diez.

A Ghost Story‘ – Se entiende que la ames, se comprende que la desprecies. La película de David Lowery es de esas que se recuerdan: porque si entras, entras, y porque si no entras, no entras. No hay que darle más vueltas. Pero si entras, es más que posible que encuentres en ella un precioso, romántico y perspicaz poema sobre el paso del tiempo, la memoria histórica y lo que nos une a otras personas, entre otras cosas. Una pequeña gran película condenada a convertirse en un delicioso caramelo de culto. *******

‘As boas maneiras’ – Una primera mitad interesante, una segunda que no lo es tanto. Duele comprobar como se puede derrumbar tanto un filme a partir de un momento dado en el que, si lo llego a saber, me salgo de la sala (y me hubiera quedado un final muy bonito, oiga). Toda la elegancia y suavidad de su primera mitad se pierden en cuanto se desvela el misterio, y esta en apariencia obra de cine social se transforma en un filme de género tan vulgar y predecible que cada minuto que pasa se siente, acompañado de una mueca de incredulidad, como un clavo del ataúd. ***

Ak-Nyeo (The Villainess)‘ – Su comienzo no podría ser mejor, con una de las mejores y más contundentes escenas de acción del año, sino la mejor (algo así como la secuencia del pasillo de ‘Oldboy’, pero en primera persona). Y a partir de ahí, cuesta abajo. El típico thriller coreano al que le sobran fácil 30 minutos y al final sólo te importa que se maten unos a otros. La cinta nunca se aproxima al poderío de este comienzo, y sus cuatro escenas de acción (contadas) no terminan de llenar entre tanto relleno. ******

Brawl in Cell Block 99‘ – La CONSAGRACIÓN de S. Craig Zahler. Durante sus primeros minutos parece una película un tanto “trucha” protagonizada por un “equivocado” Vince Vaughn que además pelea de forma bastante “patosa”. No se preocupen, forma parte de su juego (y de su enorme encanto). Un juego que adquiere su verdadera magnitud a lo largo de su brutalísimo último tercio. Pura “exploitation” de los 70 servida en bandeja de plata y una aplastante, pero verdaderamente aplastante sinceridad y un contundente jolgorio. Para empalmarse, como la anterior. ********

‘Dhogs’ – Interesante, especialmente cuando Andrés Goteira se centra en la construcción y desarrollo narrativo de las diferentes escenas, logrando un notable en el transcurrir de la mayor parte de ellas. De hecho, bastante interesante. Pero he aquí que entre medias de estas historias cruzadas se meten ciertas ínfulas de autor y una metáfora tan obvia que duele, lo que afea el conjunto mucho más de lo necesario. Al menos propone cosas, para empezar al propio Goteira como canterano a seguir. ******

‘Outrage Coda’ – Más de lo mismo, con Takeshi Kitano en su salsa. Ningún pero reseñable, por más que a la tercera la formula denota ya un cierto desgaste aunque sea por mera repetición. Se disfruta como las anteriores, faltaría más, como cuando vuelves a escuchar una canción que tanto te gusta pero que ya te conoces de sobra: No es la novedad, pero si sentirse a gusto, como en casa. ******

‘Have a Nice Day’ – Lo sentimos, pero esta cinta de Liu Jian tiene un gravísimo problema: La escasísima calidad de su animación en 2D. A partir de ahí, todo lo demás medio sobra y no mucho más que decir, si acaso a hostias (pero fuera de plano, para que nos salga más barato). Da igual que se trate de una producción de bajo presupuesto, adulta o independiente. Como lo quieras llamar. Imposible pasar por alto este detalle, imposible no estar más pendiente de la animación que de una película… imposible de tomar en serio. ¿Es posible que la lleguemos a ver en la Cutrecon…? ****

‘Black Hollow Cage’ – La referencia a los ‘Cronocrímenes’ es obvia. Demasiado. Aunque la inteligencia de la propuesta de Sadrac González-Perellón está muy lejos de la del (mejor) filme de Nacho Vigalondo, el único bueno que tiene (por mal meter un poco). La hay, al menos como para mantenernos en ascuas durante buen parte de un trayecto visualizado con cierto tacto, aunque escasea en cuanto uno empieza a cuestionarse las cosas. Es ahí cuando se desmorona casi por completo y la lógica se fuma un puro. Casi, que algo queda como para a pesar de los pesares, sentir que no se ha perdido el tiempo. *****

La piel fría‘ – Correcta adaptación de la novela de Albert Sánchez Piñol por parte de Xavier Gens, un director de la quinta de Vincenzo Natali:
Siempre cumple a pesar su apariencia de eterna promesa. Admitámoslo, lo fácil era cagarla y/o caer en el ridículo, cosa que no sucede en ningún momento. Una obra muy digna y cumplidora, y tan bien “empaquetada” como para no ser ni parecer “una de Filmax” que satisface en las distancias cortas. Una distancia que a la larga será una sonrisa de amable aprobación. Y alguna imagen queda en la retina, así como la fe en un realizador que algún día sorprenderá… o morirá intentándolo. ******

‘The Maus’ – La obviedad hecha película, la obviedad como lastre. Apreciable película apaleada por la evidencia de un mensaje machacadito para los que no paran con el móvil y en el que se insiste tanto, tanto y tanto que al final, el cántaro se rompe. Ante esto, su aparente seriedad tampoco ayuda, precisamente. Y lo que más rabia da es que solo afinando los diálogos y prescindiendo de su desafortunado epílogo, la diferencia hubiera sido considerable. Ya solo con eso. Pero el mensaje es el mensaje, la película (y Europa) son lo de menos. *****

Continuará…

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Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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